Esto es un escándalo

23 mar

Seguramente muchos adultos se escandalicen cuando sepan que los actores de cine porno Rocco Siffredi y PussyKat han prestado su imagen para una campaña contra la pornografía infantil. Probablemente lo consideren inapropiado porque son actores de películas de contenido sexual, y ya sabemos que esta clase de individuos está enferma. El hecho de que casi todos los conozcamos por haberlos visto actuando es irrelevante.

Y es que los actores porno no tienen vergüenza ninguna. En lugar de prestar su imagen a otro tipo de actividades, como seguros privados o productos bancarios, se dedican a pervertir a los menores, como en el caso de Sasha Grey, que participó en la campaña para el fomento de la lectura en colegios de primaria de Estados Unidos de Read Across America.

Alguien debería hacer algo para que este tipo de personajes dejase de pervertir a los más pequeños. Todos sabemos que es mucho mejor que se ocupen de la educación en valores de los menores y de su protección personas de rectitud moral ampliamente probada, como los miembros de la Iglesia Católica, por ejemplo.

Porque, aunque los niños de primaria aún no hayan tenido ocasión de conocer las perversiones sexuales y éstas sólo estén en la mirada de los adultos, seguro que esta panda de degenerados les puede contagiar cualquier cosa.

La ciencia y la cultura no triunfan en Valencia

30 nov

El próximo 9 de diciembre cerrará sus puertas el Museo Valenciano de Historia Natural. Esta es otra de las víctimas de los recortes de la Comunidad Valenciana. La anterior fue el Centro de Investigación Príncipe Felipe, que mediante un ERE redujo drásticamente su plantilla y cerró varias líneas de investigación, lo cual ha provocado incluso protestas a nivel internacional.

Pero todo esto poco parece importarle al gobierno de la Generalitat, que prefiere dedicar sus esfuerzos a cosas más llamativas, como la Fórmula 1 o la Copa del América.

Así, mientras se cierra el tercer museo de ciencias naturales más importante de España por falta de fondos, el gobierno valenciano da preferencia al proveedor de Fórmula 1, Ecclestone, que cobra puntualmente sus servicios. Mientras para la Copa del América se puso patas arriba el puerto, permitiendo que se ocultasen edificios emblemáticos, el Museo de Historia Natural ocupa un local en el que apenas puede exhibir el 7% de sus fondos.

Pero qué podemos esperar de una sociedad como la valenciana, en la que ha quedado claro que la cultura y la ciencia le dan igual, (recordemos que el año pasado tuvo que cerrar una de las dos salas que proyectan películas en VOS por falta de público), y de su gobierno, un gobierno que niega la Alta Distinción a uno de los más importantes promotores de su lengua, Enric Valor, y en el que la consellera de Cultura, Lola Johnson, se equivoca al atribuir la autoría de una de las obras más conocidas de la literatura valenciana, el Tirant lo Blanch.

Receta infalible para salir de la crisis

14 nov

Trabaja más y cobra menos, haz más horas sin cobrar, o cobrando la mitad, y así contribuirás a desvirtuar el trabajo y a echar por tierra todos los derechos laborales hasta ahora conseguidos.

Trabaja más y cobra menos, cotiza menos a la Seguridad Social.

Trabaja más y cobra menos, así cubrirás medias jornadas o jornadas completas que podrían estar desempeñando otras personas.

Trabaja más y cobra menos, para que tu empresa pueda seguir manteniendo sus ganancias e incluso incrementándolas.

Trabaja más y cobra menos, reduce tu poder adquisitivo, reduce tu consumo, ese que mantiene en pie el sistema capitalista.

Y cuando sólo un 20% de la población esté en activo y apenas gane para comer, entonces, llora.

Privilegios, ¿qué privilegios?

20 oct

Observo con sorpresa y espanto que hay muchos ciudadanos de a pie que realmente están creyéndose las consignas que algunos partidos políticos y sociedades empresariales están vertiendo públicamente en los últimos meses: que los derechos sociales son privilegios, y que ahora que vienen las vacas flacas, hay que recortarlos, porque son un gasto excesivo. Así, estas personas están de acuerdo con el copago sanitario o judicial, con los recortes en educación y sanidad públicas, o la reducción de representantes sindicales.

Sin entrar en más detalles sobre los recortes, yo me pregunto: ¿es que quizá estas personas no cotizan a la Seguridad Social? ¿No pagan impuestos, tales como el IBI? ¿No miran los impuestos que vienen incluidos en las facturas, como por ejemplo las tasas de basuras que incluyen en el recibo del agua en Valencia? ¿No hacen declaración de la renta? ¿No saben que quién cobra prestación por desempleo es porque ha cotizado por su trabajo?

Muy ignorantes de la situación deben de ser estas personas, para creer a pies juntillas las recetas de “ahorro” recomendadas por la CEOE, el FMI, el BCE, banqueros y ciertos políticos. Deduzco que toda la población que aprueba que se trabaje más y se gane menos, ignora que muchas de las empresas del Ibex tributan fuera de España. Que una empresa como Inditex, factura sus ventas on-line en Irlanda para evadir impuestos. Que el ex-presidente de la CEOE, el que recomendaba encarecidamente “trabajar más y cobrar menos” hizo su agosto con Viajes Marsans. Supongo que no saben que, mientras el señor Miguel Ángel Fernández Ordóñez, máximo responsable del Banco de España, recomendaba abaratar el despido, directivos de cajas de ahorros pactaban indemnizaciones millonarias, incluso sabiendo que iban a tener que ser rescatadas con fondos públicos.

Si los ciudadanos que están de acuerdo con los recortes en gasto público son conocedores de esta situación, sólo me queda felicitarles. Les doy mi más sincera enhorabuena, ya que ellos tampoco se indignarán el día que tengan una enfermedad grave, como cáncer o afecciones coronarias, y su seguro privado no se lo cubra. O el día en que se queden en la calle porque su empresa, como muchas otras, haga un ERE, y no tengan prestación por desempleo ni ningún otro tipo de cobertura social ante esta situación. O el día que implanten el copago incluso hasta por respirar, porque el aire esté demasiado contaminado.

Tranquilo, majete, debajo de tu puente

27 may

Querido amigo habitante de la Comunidad Valenciana,

Te escribo estas líneas para darte mi más sincero apoyo frente a los comentarios que hacen algunos sobre tus decisiones electorales. Tranquilo, yo te comprendo. Soy plenamente consciente de que las cosas que brillan y relucen, como la Copa América, el Circuito de Fórmula 1, Terra Mítica y otras tantas construcciones de esta envergadura, no te dejan ver las carencias de tu ciudad. No puedes ver a los alumnos hacinados en barracones, a los enfermos languideciendo en las listas de espera, las carreteras mal asfaltadas, la depauperación de los barrios periféricos, el deficiente funcionamiento del transporte público. Es normal, teniendo tu entrada de tres días para la Fórmula 1 y tu seguro privado. Ah, que no tienes de eso. Comprendo.

Es normal que te sientas atacado por los medios de comunicación, todos metiéndose con el presidente de tu Comunidad. Por supuesto que nos tienen envidia. Envidian, por ejemplo, que nuestra televisión autonómica tenga una deuda comparable a la de toda Cantabria. ¿Dónde, sino aquí, se podía conseguir semejante proeza?

No es de extrañar que cuando Joan Ribó anuncia que pretende ir a trabajar en bici, te escandalices. Encima osa utilizar su propio vehículo, desdeñando al servicio Valenbisi, que tan eficaz y satisfactorio ha resultado ser (no necesariamente para sus usuarios, claro). ¿Cómo se le puede ocurrir a este recién llegado a la política dar semejante imagen? Todo el mundo sabe que entrar con dignidad a Les Corts es indispensable. Porque conseguir alcanzar prestigio dentro de ellas es excesivamente complejo.

No obstante, es de vital importancia seguir votando a los representantes que tenemos desde hace veinte años. Sólo gracias a ellos y a Calatrava tendremos puentes bajo los que vivir cuando los bancos ejecuten las hipotecas y estemos todos en el paro. Está claro que ellos siempre quieren lo mejor para todos los ciudadanos.

También estoy indignada

20 may

Como otros han hecho antes que yo, escribo esto para expresar mi opinión acerca de la situación actual y de las movilizaciones que están teniendo lugar en muchas ciudades españolas bajo el lema “Democracia real ya”.

Tengo veintiocho años, una carrera universitaria y una acreditación de, al menos, un idioma además de mi lengua materna, el castellano. Y estoy en el paro desde hace año y medio. En todo este tiempo, el SERVEF, que es el servicio valenciano de ocupación y formación, sólo se ha puesto en contacto conmigo tres veces. La primera fue en febrero de este año, para informarme de una oferta laboral en una empresa a la que envié mi currículum y nunca jamás se volvió a poner en contacto conmigo. Las dos últimas, a principios de mayo, es decir, en pre-campaña o directamente en campaña electoral, para ofrecerme un curso de alemán al que, hace año y medio, dije que estaría interesada en asistir, pero que ahora ya no me interesa, puesto que en vista de que ellos no iban a hacer nada por mí, ya me busqué la vida por mi cuenta.

No tengo empleo, sí, pero no porque no lo haya buscado, sino porque no hay dónde buscarlo. Por mucho que se empeñen en decir que si no trabajamos es porque no invertimos el tiempo suficiente, la realidad es que no hay ofertas de empleo. Puedes encontrar, evidentemente, empleos como comercial, como captador de socios para ONG’s, y poco más. ¿Esto es todo lo que el mercado laboral tiene para ofrecernos?

A la impotencia de no encontrar un empleo y de saber que me he formado para nada, se suma la de ver cómo las personas que se eligieron para representarnos y velar por nuestros intereses, no me representan, y por el único interés por el que velan, es por el de llenarse los bolsillos y jugar con el futuro de todos. A ellos no les importa la situación de la ciudadanía en absoluto. Juegan con nuestra salud, proporciónandonos una sanidad pública masificada y con profesionales que no tienen ni tiempo ni medios para atendernos como corresponde; juegan con nuestro sistema educativo, que en lugar de mejorar, empeora día a día. No sólo en su contenido, sino en sus infraestructuras. Un ejemplo claro y flagrante, es el de los niños que llevan años yendo a clase en barracones. Y como estos ejemplos, podría citar más en otros ámbitos: economía, vivienda, infraestructuras. Y ésto es el estado de bienestar con el que tanto se llenan la boca los que nos gobiernan.

Con este panorama, no sé por qué es tan extraño que se haya salido a la calle a protestar. Lo raro es que no se haya hecho antes. Y sí, tienen todo mi apoyo y mi admiración, porque ellos, que no me conocen de nada, me representan más que cualquier otro cargo electo. Ellos sí están pidiendo cosas que nos pueden beneficiar a todos. Puede que no esté de acuerdo con todo lo que se propone, y de hecho, así es. Pero al menos, desde la calle, se están proponiendo soluciones, mientras que desde las instituciones políticas lo único que hacen es pasarse la patata caliente de unos a otros, como si estuvieran en el patio del colegio.

Así que, a todos los que no creen en este movimiento, y no cesan en su empeño de llamarnos manipulados, comunistas, gente de extrema izquierda, perroflautas, pijos de papá que no saben ni por qué se están manifestando, les invito a que levanten el culo de su sillón, como he hecho yo, y se acerquen a cualquiera de las asambleas, y lleven allí sus opiniones, y de paso, las contrasten. Quizá su problema real es que no saben cómo se hace, porque no lo han hecho nunca. Ambas cosas, lo de levantarse del sillón y lo de contrastar su punto de vista con el de los demás.

Para acabar, me gustaría señalar que, sí, quizá no se logre cambiar nada ahora, quizá se esté pidiendo lo imposible, pero ya se ha conseguido algo, y es que mucha gente esté pendiente de las movilizaciones, bien para acudir, bien para criticar. Y ahora que ya se tiene la atención y se ha comprobado que se puede obtener la respuesta y la colaboración ciudadana, sólo es cuestión de insistir. Si no es hoy, será mañana o dentro de un año, pero gracias a este movimiento ya sabemos que la gente no estaba dormida como nos querían hacer creer.

Bicis: el nuevo Puerto Hurraco de la política

23 nov

Quién nos iba a decir a nosotros, los que nos desplazábamos en bicicleta hasta nuestro lugar de estudio o de trabajo, que los políticos de repente se darían cuenta de nuestra existencia. Quizá es porque han aprendido a contar y se han dado cuenta de que somos unos cuantos, podríamos pensar. Pero no, estáis muy equivocados. En esta nuestra ciudad se trata de hacer una suma, pero los factores son otros.

Factor uno: la venganza del concejal agraviado.
Hará cosa de un año, unos “jipis perroflautas” tuvieron la desfachatez de aparcar sus vehículos de dos ruedas, enfrente de un inmueble perteneciente al concejal de alumbrado del Ayuntamiento de Valencia, Juan Vicente Jurado. Las bicicletas, atadas a una farola, fueron una provocación para el señor Jurado, quién al ver cómo esos frutos de algún demonio comunista mancillaban su propiedad, instó a unos operarios que las retirasen de inmediato, (¿si es el concejal de alumbrado la farola también es de su propiedad?). Por desgracia, lo que podría haber quedado como un simple ajuste de cuentas entre un concejal y unos vehículos estacionados en un lugar poco afortunado, pasó a la prensa, con imágenes a todo color y testimonio de una de las afectadas, que, por desgracia para el concejal, aparte de “jipi”, también era conocedora de la ordenanza que regula el uso de bicicletas. Evidentemente, la cosa no podía quedar así.

Factor dos: Valenbisi.
Valenbisi es el servicio de alquiler de bicicletas que ha puesto a disposición de todos los ciudadanos el Ayuntamiento de Valencia. Una iniciativa muy ecológica y cosmopolita en apariencia, si no fuera por el tema de las concesiones de explotación del servicio, la calidad del material y su funcionamiento (por lo que parece el servicio falla más que una escopeta de feria).

Factor tres: Hace falta más dinero para mantener el ritmo del Ayuntamiento.
Porque la Copa América, el Circuito Urbano, la visita del Papa, Neutopia y demás proyectos, no se pagan solos. Y recordemos que los ayuntamientos tienen prohibido endeudarse más.
Así que todo esto da como resultado que alguien tiene que pagar el pato. Pato que esta vez viene en forma de parque temático de Ferrari. Así que, los únicos que hasta la fecha circulábamos sin pagar, vamos a tener que empezar a hacerlo. Primero empiezan con las multas por no cumplir el reglamento. Reglamento que se adaptará según les convenga a los que se benefician con el dinero de la multa, ya que la ordenanza es suficientemente ambigua como para que se preste a confusiones. El segundo paso se deja entrever en el díptico repartido por el Ayuntamiento: “sugerencia” de matriculación del vehículo, para facilitar su recuperación en caso de robo. Pero, seamos realistas, la matriculación es sólo el primer paso de una serie de medidas que hagan que los ciclistas tengan que hacer frente al mismo tipo de gastos que aquel que conduce cualquier otro vehículo: impuesto de circulación, carné, seguro del vehículo. Esto es probable que provoque que un porcentaje de personas que ahora usan su propia bicicleta, decidan que les sale más rentable utilizar el servicio Valenbisi. Es una manera como cualquier otra de asegurarse la rentabilidad del servicio, ¿verdad? El problema es que el asunto de las ordenanzas que regulan la circulación de bicis, ha llegado al Supremo. ¿Cómo acabará esto? ¿Cambiaremos las bicis por patinetes? Sólo el futuro puede responder a estas y otras preguntas. Lo que es cierto es que en los trece años que tiene mi bicicleta, ni ella ni yo nos imaginamos jamás que lo que me obligaría a dejar de usarla no sería el deterioro provocado por el paso del tiempo, sino el que le produciría la política. Como le produce a todo, supongo.

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